Me apetecía terminar este 2025 con un libro especial y un autor no menos especial. Conocí a Salva Alemany hace años, de hecho, me concedió una entrevista para La Gonzo Magazine en 2016. En este caso, agradecido, comparto la que me concedió al hilo de su novela premiada Hotel California (Knowmadas Books )
P.: Me ha sorprendido tras leer la sinopsis, mea culpa, que no se mencione a un personaje muy importante para la trama de esta novela. Me refiero a Ángela.
R.: La sinopsis de esta novela es complicada porque se corre el riesgo de desvelar giros de la trama que destriparían la novela. Es verdad que Ángela es un personaje muy importante, pues en ella descansa la razón de todo lo que impulsa a Marc a actuar. Además, es un personaje al que le tengo mucho cariño, por razones evidentes. Y sí, tal vez debiera aparecer en la sinopsis.
P.: Como buen thriller, arranca con brío, como decía un profesor que tuve de escritura creativa: con un muerto sobre la mesa. En esta ocasión, es una muerta y en la cama de un hotel. En el proceso de gestación de Hotel California, ¿también sucedió así? ¿Cuál fue el germen ideológico de esta historia?
R.: Sí, fue exactamente esa imagen la única que tenía en mente al iniciar la novela, alguien que despierta en la habitación de un hotel con el cuerpo de una mujer sin vida al lado, de la que no recuerda su nombre ni qué hace ahí. A partir de ahí se desarrolla toda la trama, es una imagen potente y que abre un sinfín de posibilidades. Y eso busco cuando comienzo una novela, que todas las opciones estén abiertas, algo que me permita explorar cualquier camino, en cualquier dirección.
P.: Un rasgo característico de esta novela, a mi juicio, es el lenguaje. Nada de largos pasajes sobrecargados, barrocos y oscuros. Hay una economía descriptiva, la justa, dándole protagonismo al verbo y a las frases de acción. ¿Nos lo comenta?
R.: Aunque no es algo intencionado, creo que la historia pide ese tipo de lenguaje escueto, en el que menos es más a la hora de crear imágenes en la mente del lector. Los largos pasajes descriptivos restan ritmo a este tipo de novelas en los que los diálogos y las acciones priman sobre el resto. Las historias determinan el tipo de lenguaje muchas veces.
P.: Que el título sea Hotel California, me evoca, al menos a mí, a una canción de los Eagels, de los ’70. Y no creo que sea casual si nos asomamos a su biografía. Me sirve para preguntarle por el maridaje entre la música y el género de la novela negra.
R.: Para mí la música es indisociable de la novela negra, contribuye a crear una atmósfera en mi cabeza. No son pocos los ejemplos que maridan la novela negra y la música, ocurre lo mismo en el cine, donde es impensable la ausencia de una banda sonora. La música nos rodea en el día a día y las novelas no deberían ser una excepción a este hecho. Además, el tipo de música que un personaje escucha le define tan bien como algunas acciones o pensamientos. Por otro lado, yo siempre escribo con música, y normalmente elijo un disco que me sitúe en un ambiente determinado, lo reproduzco en bucle una y otra vez durante el proceso de escritura, es una especie de mantra que me ayuda a retomar el tono cada vez que me siento a escribir una novela concreta.
P.: Entre las reflexiones del protagonista, hay una que la traigo aquí por si nos la quiere comentar. Esa en la que piensa si la vida será solo «una memoria en la que dejar grabados momentos, buenos y malos, a la que podemos regresar para revivirlos y casi volver a sentir aquellos que quedaron registrados con más fuerza».
R.: La memoria y su poder evocador es una facultad sorprendente y maravillosa que se nos ha concedido a los seres humanos. En ocasiones, pienso cómo sería nuestra vida si no fuéramos capaces de recordar e intuyo que el sentido que le daríamos a la existencia sería muy diferente. A medida que nos acercamos a la muerte, por edad, enfermedad o cualquier otra causa, comenzamos a mirar hacia atrás y a reinterpretar nuestros recuerdos, los dotamos de un peso específico que da sentido a quienes somos, a lo que hemos hecho en la vida. La huella que los acontecimientos graba en nuestra memoria tiene significados muy diferentes y únicos para cada persona, y volver a ellos y poder revivirlos, recordar un lugar, una canción, un aroma, una voz, una mirada, son tesoros que debemos cuidar porque es lo único que nos llevaremos a la tumba.
Salva Alemany (Valencia, 1968). Estudió Derecho, carrera que abandonó para dedicarse a la música. Montó un sello discográfico y un estudio de grabación musical en el que produjo y grabó a un buen número de bandas. Tocó en diversos grupos de rock y también hizo crítica musical. Aunque trabajó como funcionario del Ayuntamiento de Valencia, lo abandonó durante algunos años para viajar y dedicarse a diseñar webs, hacer de ayudante de dirección teatral o técnico de sonidos. De regreso al Ayuntamiento comenzó su carrera literaria. Puso en marcha y dirigió el primer Club de Lectura de Novela Negra de las Bibliotecas Municipales de Valencia, en la actualidad coordina el Club de Lectura Bangarang. Escribe reseñas literarias para publicaciones. Practica alpinismo, submarinismo, tenis, boxeo, toca la guitarra y viaja sin descanso.
Suyos son títulos como La suerte no existe, Éire, Alacrán, Una mirada perdida y Lapsus. Con Hotel California ha resultado vencedor del II Premio de Novela Philip Marlowe.
Hotel California. Salva Alemany. Knowmadas Books
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