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Pasaban las 21:00 del viernes 3 de Julio en Atenas cuando el primer ministro griego Alexis Tsipras hacía su aparición en el escenario de una abarrotada plaza Syntagma cual estrella de rock y allí estaba un servidor a punto de vivir el antes, el durante y el después del momento más importante en lo político y lo social de lo que va de siglo en Europa.

No pretende esto ser un artículo de tintes ni políticos ni económicos, más bien un viaje a la realidad del pueblo griego, de su carácter mediterráneo y de cómo se vivió en Atenas el antes, el durante y el después del referéndum más controvertido de la historia reciente. Atenas es una ciudad que cómo la sociedad griega está partida en dos, ricos y pobres, en la zona del sur los de recursos más bajos en la zona norte la gente de mayor poder adquisitivo (vaya, como en Europa!). Las imágenes de las calles de Atenas estos días son realmente peculiares, discusiones en cada quiosco de periódicos, cada cafetería, cada esquina, cada supermercado, todo es monotemático solo se habla del referéndum y nada más que del referéndum, con esa premisa pateamos las calles en busca de la opinión del ciudadano de a pie que estaba a punto de decidir en un referéndum si aceptaban una propuesta de pago de la UE que ya no estaba en vigor (se votó sobre algo que no estaba vigente y que no existía).

Nuestro primer contacto es con Kostas, un taxista que votará “SI” , consternado por la posibilidad de salir de la UE y de cómo afectaría esto al turismo del que en buena parte vive el sector del taxi en el país.

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Desde la plaza Omonia nos encaminamos por la calle Athinas hacia el mercado central, antes paramos en el puerto del banco nacional griego donde la imagen que vemos es el retrato exacto del país, parados y mendigos se mezclan en los aledaños del céntrico edificio en una imagen verdaderamente simbólica, al llegar al mercado allí el ambiente es exacto al de cualquier mercado de alimentos español, ofertas a gritos, productos frescos a precios más que razonables, discusiones en las colas por quién es el último y por supuesto se habla del referéndum. Alexis, un joven propietario de un puesto de pescado, nos dice que no sabe que votará, dice no tener claro que opción ayudaría más al país y esta tremendamente preocupado por el corralito, sus padres llevan ahorrando toda la vida y no saben si podrán recuperar algún día el dinero que tenían en el banco y si lo recuperan será en dragmas o euros. Al salir del mercado con unos deliciosos boquerones que degustaremos en un bar cercano donde te cocinan a tu gusto la compra que realizas en el mercado, nos topamos con un señor que pasa los sesenta que altavoz en mano intenta convencer a la tropa de votar “OXI” generando todo tipo de opiniones expresadas a gritos.

En el bar donde me sirven el mediterráneo almuerzo hablo con María, una joven camarera que tiene muy claro que votará “NO”, me dice con un tono orgulloso – No sólo Alemania es rica, nosotros también somos ricos, tenemos el sol y el mar- al preguntarle por los efectos que el cierre bancario (corralito) ha tenido en su día a día me explica a carcajadas que sacando el máximo permitido por el gobierno de 60 euros al día en menos de una semana ya no le quedaría dinero en la cuenta.

Tras nuestra conversación con María nos encaminamos hacia el Ágora y la Akrópolis que dan para reportaje a parte, pero volviendo al tema que nos atañe y bajando de la Akrópolis nos encontramos en la plaza Monastiraki donde un grupo de jóvenes reparte octavillas y despliega una pancarta en inglés a favor del NO al acercarnos a hablar con ellos descubrimos con sorpresa que vienen de Alemania, son miembros de diferentes partidos de la izquierda alemana que se oponen de manera frontal contra las condiciones ofrecidas por su compatriota Merkel, Jurggen de Frankfurt nos dice –los griegos no son esclavos ni ciudadanos de segunda, Europa debe forjarse desde la solidaridad de los pueblos no desde la tiranía de los países ricos–.

Nos encaminamos de vuelta a nuestro hotel a pie, cada calle de Atenas está empapelada con carteles a favor del SI o el NO, es impactante, no queda una pared limpia en toda la ciudad. Ya en el hotel el dicharachero recepcionista se interesa por nuestra nacionalidad y nos dice no saber bien que votar el domingo, muchos griegos no tienen claro que votar, el cuerpo les pide un NO casi simbólico al gobierno alemán, casi un mensaje que diga “en mi hambre mando yo Merkel”.

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Al día siguiente y a 24 horas del referéndum visitamos Kolonaki y la zona norte donde los habitantes de más recursos económicos tienen fijada su residencia. El ambiente aquí difiere en mucho de la otra zona de Atenas, menos ruido, más tiendas de afamadas marcas de moda, un parque móvil poblado de coches de gama media y alta, aquí hay pasta, se nota a un simple golpe de vista. En esta zona de la ciudad el SI es mayoritario, nos lo explica brevemente Fotis, un agente de aduanas que hace cola para sacar dinero del cajero, resume la situación social en Grecia con una frase lapidaria – Yo votaré SI porque tengo algo que perder, todos los que no tienen nada que perder votarán NO, si yo no tuviera nada que perder votaría NO sin dudarlo –. Nos tomamos un café en la zona del puerto deportivo de Atenas con Vassiana, una dentista de 26 años que nos manifiesta su preocupación sobre el resultado del referéndum y la postura de su gobierno en las negociaciones con los acreedores, indignada por el corralito y las consecuencias que conllevará, -el día que abran los banco otra vez ¿qué crees que hará la gente? Iremos todos corriendo a sacar todo lo que tengamos –.

Tras despedirnos de ella volvemos caminando por una Atenas que espera impaciente la llegada del referéndum, las imágenes de niños pidiendo con acordeones por las calles o jóvenes madres con bebes pidiendo limosna en el suelo, son duras, tristes e impactantes, hacen ver que los problemas de Grecia no han surgido de repente y que los problemas de hoy vienen tras años de errores y malas gestiones por todas las partes implicadas y como siempre, el ciudadano pagando los males de los gestores que los gobiernan.

El domingo por la mañana Atenas está vacía todo el mundo pegado al televisor tras votar, a las 21.00 los resultados son oficiales y el triunfo del NO con un resultado por encima del 60% es celebrado en Syntagma por partidarios de Syriza. A la mañana siguiente Tsipras seguía con los bancos cerrados incumpliendo su promesa y la situación pinta que se alargará meses, a primera hora el polémico ministro de economía heleno había dimitido dejando dos frases para la história: “Esto es terrorismo financiero” en referencia a las condiciones de devolución del crédito ofrecidas (2% de interés y 30 años de margen para empezar a pagar la deuda) y “me cortaría un brazo antes de aceptar esas condiciones”.

Los griegos esperaban con ilusión que la victoria del OXI les diera mayor fuerza negociadora contra los acreedores pero la realidad es que a día de hoy tienen una oferta igual o peor que la que tenían antes y a su primer ministro dispuesto a aceptar buena parte de los puntos que dijo que no aceptaría, mientras sus bancos siguen cerrados y la especulaciones con cuando se acabará el dinero en efectivo en el país son cada vez más constantes.

Grecia un país hermoso hasta decir basta, con unas gentes bellas, amables, abiertas y afables que no merecen lo que están pasando y que están pagando con miseria y sufrimiento las mentiras y corruptelas de los políticos que los han gobernado durante años.

“Buscando el bien de nuestros semejantes, encontramos el nuestro.” – Platón.

Redacción: Miguel Angel Ortín.

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Pasaban las 21:00 del viernes 3 de Julio en Atenas cuando el primer ministro griego Alexis Tsipras hacía su aparición en el escenario de una abarrotada plaza Syntagma cual estrella de rock y allí estaba un servidor a punto de vivir el antes, el durante y el después del momento más importante...